martedì 1 novembre 2016

Tarta de la abuela




La tarta de piñones o tarta de la abuela es muy típica en Italia de hecho, la origen de está riquísima tarta, parece que es en Florencia o Arezzo.
Es una tarta que hacia mi madre cuando éramos pequeños. Delante de la casa que alquilávamos a la mar había un gran pino, y nosotros nos dedicabamos a recoger los piñones durante los días con viento fuerte por lo que no era posible permanecer en la playa,con los piñones mi madre preparaba el pisto y este dulce. Esta torta me recuerda mucho mi juventud, basta con la nostalgia y llegamos a la receta.


INGREDIENTES para 8/10 porciones


Para la crema pastelera:

  • 1 litro y de leche
  • 6 Yemas de huevos (grandes)
  • 180 gr de azúcar glass con vainilla en polvo
  • La cáscara de dos limónes organicos
  • 120 g de harina de trigo


Para la masa:

  • 150 g de azúcar glass con vainilla en polvo
  • 400 g de harina de trigo
  • 1 pizca de sal
  • 4 yemas de huevo
  • 200 g de mantequilla
  • 120 g de piñones
  • 50 g de azúcar glass


PREPARACIÓN:


Lavamos muy bien los limónes y pelamos su piel de manera fina, sin mucho blanco que luego nos amargue el postre


Calentamos la leche en un cazo a fuego medio casi hasta el punto de ebullición. Bajamos la temperatura y retiramos del fuego, añadimos la cáscara de los dos limónes. 


Dejamos todo en reposo infusionando durante 10 minutos.
Separamos las yemas de las claras. Ponemos las yemas en un bol y batimos con el azúcar hasta que espumee. 


Añadimos la harina y siguen batiendo. Volvemos a batir hasta que no queden grumos, tiene que quedar una masa homogénea. Reservamos.
Colamos la leche infusionada y la volvemos a añadir al cazo, calentamos a media ebullición. 


Vierta la crema del paso anterior en un otro cazo anadimos la leche calinte poco a poco mezclando, ahora lo ponemos a calientar  a media ebullición a baño de María. 


Mezclamos con unas varillas o una cuchara de madera sin parar hasta que espese, no debe hervir en ningún momento, la textura de la crema pastelera debe estar ligeramente espesa y sin grumitos. 


El secreto como en casi todas las recetas es tener paciencia y no dejar de remover siempre para el mismo lado hasta que quede una crema homogénea.
Vertemos la crema pastelera en un bol a través de un colador para evitar que haya algún grumito (un truco por si acaso se ha formado alguno), dejamos enfriar a temperatura ambiente y después reservamos en la nevera, para evitar que se forme costra tapamos con un film transparente.
Mezclamos la  harina con la mantequilla fría, 


cortada en trocitos y una pizca de sal, hasta tener una masa de consistencia arenosa. (yo lo he hecho usando una batidora de alimentos)


Ponemos la masa sobre en un bol vertemos el azúcar glas y vamos a formar una fuente en el centro y agregamos 4 yemas de huevo. 


Amasa rápidamente hasta tener una masa compacta y forma una bola. 


Envuelve la bola de masa en plástico y refrigera durante por lo menos 1 hora.


Precalientamos el horno a 180 °C. Engrasa y enharina un molde para hornear de aproximadamente 24/26 centímetros de diámetro.


Saca la masa del refrigerador, dividir la masa en dos partes, una más grande que la otra, y luego extenderla con un rodillo ayudar con un poco de harina , con el fin de obtener un disco alto 3 mm, mientras que el otro (el de la tapa) tendrá que tener un espesor de la mitad. 


Forramos la base y orillas del molde con la masa extendida. Pica la base varias veces con un tenedor 



y rellena con la crema.


Extiende la masa reservada y coloca sobre la crema. Une las orillas de la base y cubierta de la torta, presionando con las puntas traseras de un tenedor. Pica la superficie de la cubierta con el tenedor para que escape el vapor. 


Espolvorea con los piñones.


Hornea durante 45 minutos, hasta que la masa se haya dorado ligeramente.

Saca la torta del horno y deja enfriar por completo. Espolvoramos con azúcar glass y



 refrigeramos durante por lo menos 60 minutos antes de servir.